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Tipos de esclerosis múltiple

 

Recibir un diagnóstico de Esclerosis Múltiple (EM) suele marcar un «antes y un después» en la vida de cualquier persona. En ExpresaT, nuestro gabinete de psicólogos en Fuenlabrada, sabemos que la incertidumbre es, quizás, el síntoma más difícil de gestionar. La EM es conocida como «la enfermedad de las mil caras», y esta metáfora no es casual: se manifiesta de forma distinta en cada paciente. 

Por ello, entender los diferentes tipos de esclerosis no solo es una necesidad médica, sino una herramienta psicológica fundamental para recuperar el control y empezar a trabajar en la aceptación y la adaptación. 

¿Por qué hablamos de diferentes tipos de esclerosis múltiple? 

Cuando buscamos información sobre esclerosis tipos, es fácil sentirse abrumado por tecnicismos. Sin embargo, la clasificación es esencial porque determina cómo evolucionará la enfermedad y qué tipo de apoyo —tanto farmacológico como terapéutico— será necesario. 

La Esclerosis Múltiple es una enfermedad autoinmune donde el sistema inmunitario ataca la mielina (la capa protectora de las neuronas). Dependiendo de cómo se presenten estos ataques y cómo se recupere el cuerpo, hablamos de diferentes tipos de esclerosis múltiple. 

  • Esclerosis Múltiple Remitente Recurrente (EMRR): Es la forma más común al momento del diagnóstico (afecta aproximadamente al 85% de los casos). En este caso, el paciente vive en una montaña rusa emocional. La imprevisibilidad de «cuándo vendrá el próximo brote» genera ansiedad anticipatoria. En terapia, trabajamos para que la persona aprenda a vivir en el presente sin que el miedo al futuro bloquee su capacidad de disfrutar hoy. 

 

  • Esclerosis Múltiple Primaria Progresiva (EMPP): A diferencia de la anterior, la esclerosis múltiple primaria progresiva se define por un empeoramiento gradual de los síntomas desde el inicio, sin brotes claramente definidos ni periodos de remisión. Representa alrededor del 10-15% de los diagnósticos. Aquí el duelo es constante. A medida que las capacidades físicas cambian paulatinamente, el paciente debe renegociar su identidad con frecuencia. El apoyo psicológico se centra en el manejo del duelo por la pérdida de funcionalidad y en el fortalecimiento de la resiliencia. 

 

  • Esclerosis Múltiple Secundaria Progresiva (EMSP): Muchos pacientes que inician con el tipo remitente recurrente acaban desarrollando, tras varios años, una forma donde la discapacidad progresa de manera más constante. El paso de una fase remitente a una progresiva suele vivirse como una derrota si no se aborda correctamente. Es crucial trabajar la autoeficacia y buscar nuevas formas de mantener la autonomía. 

La importancia de identificar los tipos de esclerosis para el bienestar mental 

Conocer los tipos de esclerosis permite al equipo de salud mental personalizar la intervención. No es lo mismo tratar la angustia de un brote agudo que el agotamiento emocional de una progresión lenta. 

Cuando hablamos de esclerosis tipos, también debemos considerar síntomas «invisibles» que afectan directamente a la salud mental: 

  • La fatiga crónica: Que a menudo se confunde con depresión o falta de motivación. 
  • El deterioro cognitivo leve: Problemas de memoria o concentración que pueden generar frustración laboral y social. 
  • La incertidumbre social: El miedo a cómo los demás percibirán la enfermedad. 

Cómo afrontar el diagnóstico desde la psicología 

Independientemente de la esclerosis múltiple tipos que te hayan diagnosticado, es normal sentir rabia, miedo o tristeza. Estos sentimientos no son señales de debilidad, sino una respuesta lógica ante un cambio de vida significativo. 

En nuestro gabinete de psicología, acompañamos a las personas con EM en tres pilares fundamentales: 

  • Aceptación Radical: No significa rendirse, sino dejar de luchar contra la realidad del diagnóstico para invertir esa energía en lo que sí podemos controlar: el autocuidado y la actitud. 
  • Reestructuración Cognitiva: Cambiar los pensamientos catastróficos por una visión más ajustada y funcional de la realidad. 
  • Gestión del Estrés: El estrés es un factor de riesgo que puede empeorar la percepción de los síntomas. Técnicas de mindfulness y relajación son grandes aliadas. 

 

Entender que existen diversos tipos de esclerosis es el primer paso para dejar de ver la enfermedad como un bloque monolítico y aterrador. La ciencia avanza cada día más en tratamientos que ralentizan la progresión y mejoran la calidad de vida. 

Si tú o alguien de tu entorno está lidiando con el peso emocional de la esclerosis múltiple primaria progresiva, la esclerosis múltiple remitente recurrente o cualquier otra variante, recuerda que no tienes que transitar este camino a solas. La salud mental es el motor que te ayudará a navegar por los desafíos físicos de la enfermedad. 

¿Te sientes identificado con alguno de estos procesos o necesitas ayuda para gestionar un diagnóstico reciente? En ExpresaT estamos especializados en el acompañamiento de enfermedades crónicas. No dudes en contactarnos para una primera sesión de orientación. 

Os respondemos algunas dudas

La esclerosis múltiple remitente recurrente genera ansiedad por su carácter impredecible. El enfoque psicológico se centra en la atención plena al presente, trabajando para que el miedo a un futuro brote no te robe la calidad de vida que tienes hoy.
En la esclerosis múltiple primaria progresiva, el reto es el duelo continuo ante los cambios graduales. La terapia ayuda a pasar de la resignación a la adaptación activa, recordándote que tu valor personal permanece intacto a pesar de las limitaciones físicas.
No es falta de voluntad; los diferentes tipos de esclerosis pueden causar irritabilidad o cambios emocionales debido al estrés crónico, la fatiga extrema o micro-lesiones neurológicas. La terapia ofrece herramientas de regulación para que tú y tu entorno comprendáis este proceso.
En todos los tipos de esclerosis múltiple, la fatiga es un síntoma neurobiológico invisible, no una falta de motivación. Recomendamos usar la comunicación asertiva para explicar que tu «batería» funciona distinto, validando tu necesidad de descanso sin culpas.