Dirección

C. Vitoria, 6, local C, 28941, Fuenlabrada

Horario:

13:00h – 21:00h (Lunes-Jueves) / 12:00h-19:00h (Viernes)

Número de teléfono:

641 17 78 72 – 679 06 84 23

¿Qué es el trastorno de estrés porttraumático?. TEPT

El Trastorno de Estrés Postraumático (o TEPT) es un trastorno mental relacionado con situaciones traumáticas y factores de estrés. Se produce después de experimentar una situación que pone en riesgo nuestra vida o nuestra integridad, o por la amenaza de que esto se produzca; o bien ser testigo directo de que le ocurre a otra persona o tener conocimiento de que le ha ocurrido a un familiar o amigo próximos. Algunas de estas situaciones incluyen las agresiones sexuales, accidentes graves, los atentados terroristas o los desastres naturales. El TEPT puede darse en cualquier persona, de cualquier cultura, origen étnico, sexo o género, o de cualquier edad. En la mayor parte de los casos, cuando una persona se enfrenta a un evento traumático, incluso las víctimas directas, no se suele desarrollar un TEPT; existen más personas que superan el impacto de estos acontecimientos por su propia capacidad para regularse y adaptarse. Sin embargo, esto no quiere decir que no puedan producirse secuelas que afecten a la persona en su día a día y a las personas que le rodean, sino que, en la mayor parte de casos, no llega a desembocar en un diagnóstico clínico.

SÍNTOMAS DEL TEPT

Dentro de los síntomas del Trastorno de Estrés Postraumático, se encuentran:
  • Síntomas intrusivos: recuerdos intrusivos de la situación traumática, sueños y pesadillas, reacciones disociativas (sentirse desconectado de uno mismo o de la realidad), flashbacks (sensación de revivir la situación traumática), sentir malestar y estrés con detalles relacionados con el evento traumático.
  • Evitación: de recuerdos, pensamientos, emociones o recordatorios externos (lugares, personas…) relacionados con la situación traumática.
  • Alteraciones negativas en la cognición y el estado de ánimo: imposibilidad de recordar ciertas características del evento traumático, pensamientos negativos de forma persistente (sobre el futuro, sobre uno mismo, y sobre los demás y el mundo), tendencia a culparse o culpar a los demás, estado emocional negativo persistente (miedo, ira, horror, culpa, vergüenza), mostrar menos interés en actividades que antes disfrutaba, sentirse distanciado de los demás, incapacidad de experimentar emociones agradables (como felicidad o satisfacción).
  • Activación y reactividad: irritabilidad, enfado o agresividad (ataques de ira), conductas imprudentes o autodestructivas, estar demasiado alerta y sensible a los estímulos del entorno (con actitud sospechosa, buscando amenazas), responder con sobresalto y asustarse fácilmente, dificultades para concentrarse y alteraciones en el sueño.
Es habitual encontrarnos estos síntomas en los momentos y días posteriores de haber experimentado un evento traumático. No obstante, para que se diagnostique un TEPT, estos síntomas deben estar presentes durante más de un mes e interferir de forma importante en el funcionamiento diario de la persona. En algunos casos, los síntomas pueden aparecer más tarde, en los meses posteriores al trauma, pero persistir varios meses o años. Además, es habitual encontrar otras condiciones que coexisten al mismo tiempo, como el abuso de drogas o alcohol o la depresión.

TRATAMIENTO DEL TEPT

El abordaje del TEPT suele ser integral y adaptado a la situación y necesidades de la persona. Existe mucha investigación sobre la utilidad de diversas terapias psicológicas y farmacológicas para el TEPT:
  • Psicoterapia: como la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma (TCC-T), la terapia cognitiva, la terapia de exposición prolongada o la desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR). Se busca ayudar a la persona a procesar el trauma, a adquirir herramientas para regular sus emociones y el estado de ánimo, fortalecer sus recursos personales, cambiar ciertas creencias y pensamientos que puedan estar dañando a la persona por una visión más realista de lo ocurrido, trabajar la culpa, e integrar estrategias de autocuidado en su día a día.
  • Tratamientos farmacológicos en el TEPT: no es necesario en todos los casos, aunque puede ayudar cuando los síntomas son muy intensos o cuando se hayan conseguido pocos beneficios con el tratamiento psicológico. Incluye el uso de ciertos tipos de antidepresivos, como la sertralina o la fluoxetina, ansiolíticos (solo para momentos puntuales y durante un tiempo limitado), u otros fármacos según el caso (por ejemplo, para el insomnio).
Se ha demostrado una elevada eficacia de estos tratamientos en la mejora de los síntomas relacionados con el TEPT. El objetivo del tratamiento no es olvidar lo ocurrido, sino ayudar a la persona a trabajar con el recuerdo traumático e integrarlo en su historia personal para que no condicione el presente. Cada persona necesita de unos tiempos distintos y la mejoría no siempre es lineal, por lo que es habitual encontrar altibajos durante el tratamiento. No obstante, con el apoyo y el tratamiento adecuados, es posible reducir los síntomas, recuperar el funcionamiento diario y mejorar la calidad de vida.