Dirección

C. Vitoria, 6, local C, 28941, Fuenlabrada

Horario:

13:00h – 21:00h (Lunes-Jueves) / 12:00h-19:00h (Viernes)

Número de teléfono:

641 17 78 72 – 679 06 84 23

Ciberacoso: Qué es y cómo detenerlo

Abrir el móvil y revisar las redes sociales debería ser un espacio de desconexión y entretenimiento. Sin embargo, para muchas personas, ese simple gesto se ha convertido en una fuente de ansiedad, miedo y desprotección. Detrás de una pantalla no solo hay imágenes; hay emociones reales, vulnerabilidad y, por desgracia, a veces también hay crueldad. En el centro de logopedia y psicología ExpresaT sabemos que el ciberacoso o ciberbullying no es «cosa de niños» ni un problema menor que se solucione simplemente apagando el dispositivo. Es una realidad dolorosa que requiere comprensión, firmeza y, sobre todo, herramientas claras para pararlo. Según una encuesta que realizó UNICEF en 30 países, más de un tercio de los jóvenes ha sido víctima de ciberacoso y 1 de cada 5 ha faltado a la escuela por este motivo. Otros estudios de la OCDE también confirmaban que en el resto de países miembros se sufría el mismo problema, con mayor afectación entre las mujeres (70%) que los hombres (30%). El Centro de Investigación de Ciberacoso en Estados Unidos a través de encuestas, también descubrió que al menos un 15,6% de los alumnos encuestados admitían haber ciberacosado a otros.

¿Qué es el ciberacoso?

El ciberacoso es cualquier forma de humillación, insulto o amenaza que se realiza a través de medios digitales (redes sociales, aplicaciones de mensajería, correo electrónico o videojuegos online). Cuando este comportamiento se da de manera continuada entre menores de edad, principalmente en el entorno escolar o juvenil, lo llamamos ciberbullying. Lo que hace que el entorno digital sea especialmente dañino no es la fuerza física, sino sus características particulares. El acoso tradicional solía terminar al salir del colegio o del trabajo. El entorno digital persigue a la persona hasta la intimidad de su propia habitación. Algo terrible es que la creación de perfiles falsos. Esto permite a los agresores actuar con una cobardía camuflada, multiplicando el daño sin mostrar la cara. Otro problema al que se enfrentan es que el entorno digital puede soportar un alcance masivo y es que una foto manipulada, un meme humillante o un rumor falso pueden compartirse miles de veces en cuestión de minutos.

Características y consecuencias del ciberacoso

Aunque cada niño es un mundo y puede reaccionar de diferente manera, lo que sí es cierto, es que en el acoso por Internet se reproducen una serie de patrones: El aislamiento suele ser la primera consecuencia. Además, los cambios bruscos de humor, como la irritabilidad, tristeza profunda o ansiedad extrema, especialmente justo después de mirar el teléfono o el ordenador, suele aparecer de la misma. En muchos casos dejan de usar los dispositivos de golpe o, por el contrario, mostrar una obsesión ansiosa por revisar las notificaciones a cada segundo. Por supuesto, otra de las consecuencias es el aislamiento social, y es que pierden el interés por salir con amigos, ir a clase o realizar actividades de las que antes disfrutaban. Muchos de ellos además, presentan síntomas físicos, como dolores de estómago frecuentes, dolores de cabeza, problemas para conciliar el sueño o pérdida del apetito. Cada niño lo vive de una forma y cada situación es diferente, pero las secuelas psicológicas del ciberacoso son generalmente graves: daña la autoestima y la capacidad de los menores para relacionarse entre sí, y en casos extremos puede conducirlos a una depresión.

¿Cómo detener el ciberacoso?

Si estás viviendo esta situación o conoces a alguien que la padece, recuerda esto: no estás solo y no es tu culpa. Salir de ese bucle es posible si se siguen unos pasos firmes y estratégicos. No respondas ni te vengues, es justo lo que esperas tu acosador. Responder con más insultos o desesperación suele avivar el conflicto y darles el control que buscan. Mantén la calma en la medida de lo posible y no entres en su juego. Es importantísimo guardar todas las pruebas. No borres nada por rabia o vergüenza. Haz capturas de todo ya que estas evidencias son fundamentales si decides reportarlo a las plataformas o presentar una denuncia formal ante las autoridades. Bloquea y reporta: Utiliza las herramientas que ofrecen las propias redes sociales y aplicaciones. Bloquea las cuentas agresoras de inmediato y reporta las publicaciones por infracción de las normas de la comunidad. Y, por último, y lo más importante, rompe el silencio y busca apoyo. El silencio es el mejor aliado del agresor. Cuéntaselo a alguien de tu total confianza: tus padres, un profesor, tu pareja o un amigo cercano. Compartir la carga alivia el peso emocional y te permite ver el problema desde una perspectiva más segura y acompañada. En ExpresaT entendemos el dolor que genera esta situación. Por eso, si necesitas un espacio seguro donde desahogarte, recuperar tu bienestar y aprender estrategias de afrontamiento, puedes contar con nuestro equipo de psicólogos expertos en Fuenlabrada.

Os respondemos algunas dudas

Por desgracia borrar las redes sociales no soluciona del todo el problema del ciberbullying. Aunque te da un respiro emocional, no frena lo que otros publican sobre ti. Lo ideal es configurar tu privacidad al máximo, bloquear a los agresores, guardar las pruebas y buscar ayuda para solucionar el problema de raíz.
El ciberacoso se convierte en delito legal cuando incluye amenazas de daño físico, chantajes, insultos graves continuados o la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento. Si esto ocurre, las capturas de pantalla sirven como prueba ante la policía.
Como padre o madre puedes ayudar a tu hijo, por supuesto. Escucha con empatía y evita la tentación de quitarle el móvil, ya que eso hará que se cierre en banda por miedo a quedarse incomunicado. Hazle saber que estás en su equipo y buscad juntos apoyo profesional si la situación os supera.
El ciberacoso no ocurre solo entre adolescentes. Aunque en menores se llama ciberbullying, el acoso digital afecta también a adultos en entornos laborales (mobbing digital), tras rupturas de pareja o mediante el hostigamiento en redes. El impacto psicológico es igual de real a cualquier edad.